Aires acondicionados sin unidad exterior: modelos y funcionamiento

Los aires acondicionados sin unidad exterior se presentan como una alternativa para viviendas donde no se puede instalar un equipo tradicional. Este artículo explica cómo funcionan estos sistemas, qué modelos existen en España y qué aspectos considerar antes de elegir uno.

Aires acondicionados sin unidad exterior: modelos y funcionamiento

En muchos pisos y edificios españoles, la estética de la fachada, las normas de la comunidad o la falta de un patio técnico complican la instalación de un split convencional. En ese contexto, los aires acondicionados sin unidad exterior aparecen como una solución compacta: concentran los componentes en un solo equipo interior y expulsan el calor al exterior mediante conductos.

¿Qué es un aire acondicionado sin unidad exterior?

Un aire acondicionado sin unidad exterior es un sistema de climatización en el que no existe el típico módulo exterior (condensador/compresor) visible en fachada. En su lugar, la máquina integra en un solo cuerpo interior el circuito frigorífico completo: compresor, evaporador, condensador y ventiladores. Para disipar el calor, necesita comunicar con el exterior a través de una o dos rejillas (normalmente dos, en formato “doble conducto”).

Este tipo de equipos se diferencian de los portátiles con manguera porque suelen instalarse de forma fija en pared, con un acabado más integrado, menos piezas a la vista y, según el diseño, mejor control de vibraciones y seguridad. También se diferencian de una bomba de calor aire-aire tradicional porque no separan físicamente la parte caliente en el exterior.

¿Cómo funcionan los sistemas monobloque?

Los sistemas monobloque trasladan el calor del aire interior al exterior mediante un ciclo frigorífico cerrado (refrigerante, compresión, condensación, expansión y evaporación). En modo frío, el evaporador enfría el aire de la habitación, y el condensador debe expulsar al exterior el calor capturado más el calor generado por el compresor.

Para lograrlo, el equipo mueve aire hacia fuera a través de conductos o rejillas. En los modelos más habituales para instalación fija en pared, se perforan dos orificios al exterior: uno para tomar aire y otro para expulsarlo, reduciendo desequilibrios de presión y mejorando el rendimiento frente a soluciones de un solo conducto. En modo calor (si es bomba de calor), el proceso se invierte: el equipo capta energía del aire exterior y la entrega al interior, aunque el comportamiento puede verse más penalizado en días fríos por la limitación de intercambio en un bloque compacto.

Ventajas y limitaciones principales

Entre las ventajas, destaca la viabilidad en edificios donde no se permite colocar unidades exteriores. También puede simplificar trámites con comunidades o con restricciones municipales, al evitar elementos visibles en fachada. En viviendas con poco espacio exterior utilizable, es una forma de tener climatización fija sin recurrir a un portátil de temporada.

Las limitaciones suelen estar ligadas a la física del intercambio de calor en un solo bloque. En general, pueden ser más ruidosos que un split, porque el compresor está dentro de la vivienda (aunque la calidad del aislamiento acústico varía mucho entre modelos). Además, requieren perforaciones en un cerramiento al exterior, lo que condiciona su ubicación y exige una instalación cuidada para evitar puentes térmicos, entradas de agua o pérdidas acústicas.

También conviene considerar la capacidad: para estancias grandes o distribuciones complejas, un sistema monobloque puede quedarse corto o necesitar apoyo (por ejemplo, ventilación de apoyo o un equipo adicional en otra habitación). La eficiencia energética puede ser competitiva en gamas altas, pero a igualdad de potencia y condiciones, un split con unidad exterior suele partir con ventaja por separar mejor el foco caliente.

Usos habituales en viviendas españolas

En España, su uso es común en pisos donde la comunidad restringe equipos en fachada, en edificios protegidos o en zonas donde la intervención exterior debe ser mínima. También se ven en viviendas con balcones cerrados donde no se quiere destinar espacio a una unidad exterior o cuando la ubicación del compresor podría generar molestias por vibración o ruido a vecinos.

Suelen funcionar bien en salones y dormitorios medianos con pared exterior disponible, porque necesitan un recorrido directo para las rejillas. En áticos o viviendas con cerramientos complejos, la viabilidad depende del acceso a un paramento hacia el exterior y de la posibilidad de mantener una instalación estanca. En reformas, se valoran cuando no se quiere canalizar tuberías frigoríficas por toda la casa, aunque hay que asumir la intervención de los taladros y el acabado de rejillas.

Comparación de características y formatos

Dentro de “sin unidad exterior” hay varios formatos que conviene diferenciar. Los monobloque de pared son los más habituales: se colocan como un split, pero con dos rejillas exteriores alineadas. Algunos modelos priorizan la estética (perfil fino, acabados discretos) y otros priorizan prestaciones (mejor aislamiento acústico, control de ventilación, modos de deshumidificación más completos).

Existen también soluciones tipo consola, pensadas para instalarse a baja altura (similar a un radiador), útiles cuando no se quiere un equipo alto o cuando la distribución del aire favorece esa posición. En todos los casos, la elección se beneficia de revisar: potencia frigorífica y calorífica nominal, nivel sonoro en distintas velocidades, clase energética, tipo de refrigerante, control (termostato, programación, conectividad) y requisitos de instalación (diámetro de perforaciones, distancia entre ejes, necesidad de desagüe de condensados).

En la práctica, el “modelo” no es solo la máquina: el resultado depende mucho del cerramiento (aislamiento, carpinterías), de las ganancias solares y de cómo se gestione la ventilación. Un equipo correctamente dimensionado y bien instalado puede ofrecer confort estable, mientras que uno sobredimensionado o mal ubicado tenderá a ciclos cortos, más ruido percibido y peor eficiencia.

Como cierre, los aires acondicionados sin unidad exterior son una alternativa realista cuando la instalación de un split convencional no es posible o no es deseable. Entender qué es un sistema monobloque, cómo expulsa el calor y qué compromisos introduce (ruido, perforaciones, límites de potencia) permite valorar si encaja en una vivienda española concreta y en qué estancias suele dar mejor resultado.